9 feb. 2012

La música de los objetos

Sección Contratapa: Impreso en papel vegetal (p) de Milton López
                                                              
                                                                por: Diego Vdovichenko

He aquí una serie de textitos (poemas) editados en el primer libro del autor. Junto con ellos el lector podrá encontrar imágenes que parecerían ser acompañadas por una voz en off, susurrando poco a poco lo que acontece, invitándolo a contemplar las pequeñas anécdotas de lo cotidiano.
Se debe aguardar a que las cosas sucedan, respetar el tiempo y escuchar. Todo se mueve bajo las leyes de un lenguaje con aumento.
No se equivoque, aquí no encontrará nada alejado de la realidad. Se topará con el tránsito de lo concreto, donde todo andar se presenta materializado, mediado por su fuerza productiva.

Somos lo que comemos, somos lo que leemos.

Milton nos deja la imagen imprimiéndose en el papel junto a ese sonidito que acompaña a los objetos. Un lenguaje a carretilla, movido por una estética del caos urbano. La naturaleza atravesada por motores de avionetas, por árboles de cemento que crecen verticalmente, pintando el paisaje.
Todo el arroyo Napostá fluye entre la rivera del fútbol y los silbidos de los obreros dedicados a las señoritas que pasan. Las ruedas del changuito del supermecado sobre los racimos de los aromos, el barrio y su progreso, los camiones de basura y las huellas de las chimeneas se encargan de convertir el horizonte.
Poemas que son arrancados con tironcitos secos, con tranquilidad, como pidiendo permiso. Versitos flotando entre porciones de materia, expandiéndose en la vía que a esta altura ya es un río.
Pareciera que los textos persisten en remarcar una lucha entre el casco y la naturaleza, el hombre resistiéndose al filo de la luz del sol, que ingresa por las hendijas de la persiana, con una manta; sin embargo, nada puede hacer con los 46 grados de calor que derriten una ciudad completamente empapada y distorsionada por el sudor de los párpados y la frente. No importa cuántos aires acondicionados en serie haga la máquina, todo acontecer puede volver a repetirse cuantas veces quiera. Todo siempre será distinto. Las mangueras de los split colgadas de las oficinas producen una gota particular que estalla en la vereda.
El poema se presenta como un animal buscando en su presa el alimento, utilizando el lenguaje como herramienta de caza, algo que corta y nutre. El lector deberá situarse en los distintos andamios que construye el correr de las páginas, tirando de la punta de cada una de ellas, corriendo el empapelado.

Surgen algunos interrogantes. ¿Cómo debemos leer un libro que dice estar impreso en un papel que es utilizado tanto para la cocción como para el trazado de mapas? ¿Cuáles son los fragmentos de tiempo que se calcan en la hoja? ¿Qué imágenes trasluce el papel?
Como a través de una claraboya, dilucidamos todo lo que allí se encuentra, permitiéndonos alcanzar fragmentos de realidad intervenida por los objetos.
Impreso en papel vegetal es un aparato reproductor de material pensado y trabajado desde lo concreto, capaz de soportar las altas temperaturas, este tipo de papel puede que al leerlo nos deje algo de tinta adherida a la yema de los dedos.

1 comentario:

  1. leerlo desde los márgenes, con ojos de periferia, sabiendo que también somos parte del todo, con la esperanza de un nuevo tiempo que no sea el calco de este tan desalentador, de que esa tinta se nos pegue en el alma, de que aprendamos finalmente una nueva lectura de lo pequeño, de lo cotidiano...de lo que cada día tiramos a la basura.

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